Alertan extracción ilegal masiva de agua en el origen del río Chillán

Loreto Parodi
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La Junta de Vigilancia del Río Chillán denunció una intervención ilegal de extrema gravedad en el nacimiento del río Chillán, en el sector Los Pellines, donde particulares no identificados bloquearon el acceso al cauce e intervinieron directamente el río para desviar una parte sustantiva de su caudal hacia un canal privado. La instalación de un portón impide el ingreso de celadores y del repartidor de aguas, obstaculizando cualquier fiscalización sobre el destino final del recurso hídrico.

De acuerdo con antecedentes técnicos recopilados por la organización, el desvío alcanzaría entre 500 y 600 litros por segundo, equivalente a cerca del 50% del caudal del río. La magnitud de la extracción resulta especialmente crítica considerando el actual escenario de sequía estructural y déficit de nieve que afecta a la cuenca. “Se trata de una intervención total del nacimiento del río. El agua está siendo desviada por el canal Los Pellines hacia un destino desconocido, sin que una sola gota retorne al cauce natural”, advirtió el presidente de la Junta, Héctor Jaque, subrayando que la organización ha sido deliberadamente excluida de su rol legal de control.

El dirigente recalcó que los responsables no cuentan con derechos de aprovechamiento de aguas inscritos en Pinto, Coihueco ni Chillán, lo que configura una extracción lisa y llanamente ilegal. En ese contexto, emplazó directamente al Ministerio de Obras Públicas y a la Dirección General de Aguas a ejercer sus atribuciones sin dilaciones. “Aquí no hay vacíos legales ni interpretaciones posibles: se está apropiando la mitad del caudal de un río sin derechos y sin fiscalización efectiva del Estado”, sostuvo.

Desde el propio organismo hídrico se confirmó que no existen derechos de aprovechamiento inscritos a nombre de estos particulares en los Conservadores de Bienes Raíces correspondientes, ratificando el carácter completamente ilegal de la intervención. La denuncia vuelve a poner en evidencia las debilidades en la fiscalización del recurso hídrico y la fragilidad de las cuencas frente a apropiaciones de hecho, incluso en puntos tan sensibles como el nacimiento de un río.

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