La decisión del gobierno de José Antonio Kast de no aplicar el Mecanismo de Estabilización de Precios de los Combustibles (Mepco) tras el estallido del conflicto en Irán derivó en el mayor encarecimiento de gasolinas entre los países de la OCDE, con un alza de 14,8%, según datos de Global Petrol Prices, plataforma que monitorea precios minoristas de combustibles en 150 países.
El impacto en el diésel fue aún más pronunciado: su precio se disparó un 29,6% en el mismo periodo, más del doble del alza registrada en las bencinas, golpeando con especial fuerza al transporte de carga y al sector agrícola.
Fuentes del mercado energético, citadas por La Tercera, proyectan incrementos semanales adicionales de hasta $37 por litro hacia mediados de abril.
El Ejecutivo justificó la no intervención con el argumento de que el Estado se encuentra “sin plata” y “en quiebra”, línea discursiva que ha utilizado para sostener su agenda de recortes fiscales.