Brasil anunció la eliminación temporal de impuestos federales al diésel para contener el alza de los combustibles provocada por el encarecimiento del petróleo a nivel internacional. La medida busca reducir el precio final y aliviar costos en transporte y sectores productivos.
La rebaja incluye tributos como PIS y Cofins, lo que permitiría una disminución en el valor por litro, reforzada además con subsidios estatales para amplificar el impacto en el mercado interno.
Para compensar la menor recaudación, el gobierno aplicó un impuesto temporal a las exportaciones de petróleo, en un intento por equilibrar las finanzas públicas sin hacer permanente la reducción tributaria.