En la última sesión de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer (CSW) de Naciones Unidas, Chile se alineó con Estados Unidos, Pakistán y la República Democrática del Congo, únicos países en apoyar que una propuesta estadounidense sobre la definición de “género” fuera sometida a debate. La iniciativa, impulsada bajo el gobierno de Donald Trump, buscaba restringir el término exclusivamente a “hombres y mujeres”, invocando las definiciones de la Conferencia de Beijing de 1995 y descartando cualquier interpretación más amplia.

Bélgica y Brasil lideraron una “moción de no acción” para bloquear la discusión, con el argumento de que la propuesta contravenía acuerdos previos en materia de derechos de las mujeres. La moción prosperó con amplio respaldo, y la propuesta estadounidense fue retirada sin llegar a votarse. Chile, al votar en contra de esa moción, quedó en franca minoría dentro del organismo.
El Ministerio de Relaciones Exteriores chileno sostuvo que su voto fue estrictamente procedimental, orientado a garantizar que cualquier propuesta pueda ser discutida en foros multilaterales, sin que ello implicara un respaldo al contenido de la resolución.
Esta votación refuerza la percepción de un giro diplomático del gobierno de José Antonio Kast, que ha defendido mantener las definiciones de Beijing sin reinterpretaciones y ha marcado distancia con posiciones progresistas en derechos LGBTIQ+, como lo evidencian sus abstenciones previas en votaciones de la OEA, en un contexto de acercamiento creciente entre Santiago y Washington en política multilateral.