Las escuelas rurales de la comuna de Antuco, en la Provincia de Biobío, son protagonistas de un proceso de modernización eléctrica que busca garantizar condiciones de aprendizaje más seguras y de calidad para sus comunidades educativas. Enmarcadas en el Programa Escuelas Rurales del Ministerio de Energía, ejecutado por la Agencia de Sostenibilidad Energética (ASE), las intervenciones apuntan a cerrar las brechas históricas que afectan a los establecimientos ubicados en sectores aislados y vulnerables.
Dos escuelas de Antuco concentran actualmente las obras de normalización eléctrica: la Escuela Básica Volcán Antuco y la Escuela Olga Ríos Pinochet. Esta última ya alcanzó un avance del 100%, con trabajos que incluyeron canalizaciones, luminarias, tableros eléctricos y bandejas. La Escuela Volcán Antuco, por su parte, registra un 70% de ejecución, con plazos que auguran su pronta conclusión.
Más allá de la infraestructura, el impacto de estas mejoras trasciende las aulas. En comunidades rurales como las de Antuco, las escuelas cumplen un rol comunitario fundamental, especialmente en situaciones de emergencia, por lo que contar con instalaciones eléctricas seguras y confiables refuerza su función como espacios de encuentro y resiliencia territorial.
A estas iniciativas se suma un hito reciente de alto valor para la calidad de vida de los vecinos de la zona cordillerana: hace pocas semanas se alcanzó un histórico acuerdo con ENEL para financiar el agua potable rural de Abanico, la última localidad rural cordillerana de Antuco. Un avance que, por décadas, pareció inalcanzable para sus habitantes y que hoy representa una transformación concreta en su cotidianidad.
La convergencia de esfuerzos públicos y privados en Antuco está consolidando un modelo de desarrollo territorial que prioriza a quienes históricamente han tenido menos acceso a servicios básicos. Energía eléctrica segura en las escuelas, agua potable en la cordillera: cada acuerdo alcanzado suma a una visión de equidad que se construye paso a paso.