Europa y China se preparan para lanzar una misión espacial conjunta dedicada a estudiar cómo el campo magnético terrestre protege al planeta de la radiación solar, en lo que constituye un caso excepcional de colaboración científica en un momento de creciente competencia espacial entre las grandes potencias.
El satélite SMILE (Solar wind Magnetosphere Ionosphere Link Explorer), de 2,3 toneladas, será lanzado este mes de abril en un cohete Vega-C desde el puerto espacial europeo en la Guayana Francesa. Una vez en órbita, alcanzará una altitud de 121.000 kilómetros sobre el Polo Norte, desde donde observará la interacción entre el viento solar y la magnetosfera terrestre.
El proyecto busca comprender cómo la turbulencia solar genera el denominado “clima espacial” y, sobre todo, mejorar la capacidad de predecir tormentas geomagnéticas capaces de interrumpir las telecomunicaciones, colapsar redes eléctricas y dañar equipos electrónicos a escala global.

ESA / Science & Exploration
Cuatro instrumentos, una primera vez
SMILE lleva cuatro instrumentos científicos, incluyendo un generador de imágenes de rayos X blandos, desarrollado por la Universidad de Leicester (Reino Unido), que mapeará los límites de la magnetosfera por primera vez. A bordo también viaja una cámara ultravioleta capaz de observar auroras boreales de forma continua durante 45 horas.

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“Podremos ver cómo nuestra burbuja magnética cambia de forma cuando las erupciones solares pasan por la Tierra. Nunca hemos hecho algo así antes”, señaló Colin Forsyth, científico espacial del University College London vinculado a la misión.
El lanzamiento coincide con un período cercano al máximo del ciclo solar de 11 años, lo que ofrece condiciones ideales para observar fenómenos de alta actividad en la magnetosfera.
Consecuencias reales
Las tormentas geomagnéticas no son un fenómeno abstracto. En mayo de 2024, una tormenta interrumpió señales de GPS y comunicaciones de radio a nivel global. En 1989, un evento similar colapsó la red eléctrica de la provincia canadiense de Quebec y dejó a 6 millones de personas sin electricidad durante 9 horas.
Un evento comparable al de Carrington —la mayor tormenta solar registrada, ocurrida en 1859 y que destruyó las redes telegráficas del mundo— costaría hoy billones de dólares en daños a infraestructura crítica, aunque sus efectos podrían mitigarse significativamente con mejor capacidad de predicción y sistemas de alerta temprana.

NASA’s Scientific Visualization Studio / NASA Goddard Space Flight Center
Una colaboración que desafía el contexto
La misión nació en 2016 como un proyecto conjunto entre la Academia China de Ciencias (CAS) y la Agencia Espacial Europea (ESA). El satélite fue ensamblado en el Centro Europeo de Investigación y Tecnología Espacial en los Países Bajos, con instrumentos y plataforma aportados por equipos de ambas partes.
En un contexto donde Estados Unidos y China compiten por el retorno tripulado a la Luna, y donde la ESA colabora estrechamente con la NASA en el programa Artemis, SMILE representa un esfuerzo poco común por mantener abiertos los canales de cooperación científica entre Oriente y Occidente. En enero de 2026, la ESA y la Administración Espacial China se reunieron para explorar nuevas oportunidades de colaboración, reafirmando el interés mutuo por seguir trabajando juntos en el espacio.

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Fuentes: ESA / Science & Exploration · NASA’s Scientific Visualization Studio