Petronila: la mujer que el agua devolvió y se hizo Santa Popular.

A comienzos del siglo XX, Petronila Neira Bustos era una joven trabajadora más entre las muchas mujeres que sobrevivían con oficios silenciosos. Había nacido en Coronel en 1881 y trabajaba como aparadora, cosiendo y remendando prendas para ganarse la vida. Pero su historia, que pudo haber sido una entre tantas, quedó marcada por la violencia.

Petronila decidió huir. Dejó Coronel y se trasladó a Concepción buscando escapar de una relación que la asfixiaba: la que mantenía con Arturo Retamal. En la ciudad encontró refugio en un conventillo de calle Las Heras. Allí intentó reconstruir su vida, lejos de los golpes, del miedo y de la sombra de un hombre que la perseguía.

Pero Retamal no la dejó ir.

Tiempo después llegó también a Concepción y logró convencerla de retomar la relación. Nadie sabe exactamente qué palabras usó, qué promesas hizo o qué esperanzas despertó. Lo cierto es que Petronila volvió a confiar. Fue un error que le costaría la vida.

En un ataque de celos, Retamal la asesinó con brutalidad. Luego intentó borrar el crimen: metió el cuerpo en un saco con piedras y lo lanzó a la Laguna Redonda, esperando que el agua ocultara para siempre lo ocurrido.

Pero el agua no guardó silencio.

 

El día que la laguna habló

En octubre de 1910, Mercedes López lavaba ropa a orillas de la Laguna Redonda, como tantas otras veces. Era una jornada común hasta que algo extraño llamó su atención.

Entre las aguas quietas vio flotar algo que no debería estar allí: dos pies.

El hallazgo desató el horror. Con ayuda del mayordomo del lugar lograron sacar el saco que emergía lentamente desde el fondo de la laguna. Dentro estaba el cuerpo de una mujer.

Había sido degollada. Presentaba señales de violencia extrema. El agua había deteriorado el cadáver y el rostro estaba desfigurado, lo que hizo casi imposible reconocerla. Durante días fue solo una mujer sin nombre: una NN en los registros de la policía.

Las autoridades hicieron un llamado público. El juez del Segundo Juzgado de Concepción pidió a los vecinos que se acercaran si sabían algo del crimen o si sospechaban quién podía ser la víctima. El cuerpo permaneció en la morgue esperando una identidad.

Cuando la investigación ya parecía agotarse, apareció una pista.

Una mujer llamada Margarita Burboa llegó hasta la policía. Creía que la víctima podía ser su prima, a quien no veía desde hacía semanas. Su nombre era Petronila Neira.

Junto a Carmen Neira Bustos, hermana de la joven, pudieron reconocer la ropa. El cuerpo, sin embargo, ya había sido sepultado. Aun así, ambas señalaron inmediatamente a un sospechoso: Arturo Retamal.

 

 

La verdad sale a la superficie

Cuando la policía interrogó a Retamal, negó cualquier participación en el crimen. Durante un tiempo sostuvo esa versión.

Pero la presión de la investigación comenzó a cercarlo.

Al ser llevado al cementerio para la exhumación del cuerpo, su relato cambió. Intentó desviar la responsabilidad y acusó a un amigo, Pedro Carrillo, como autor material del asesinato. Carrillo lo negó todo.

La evidencia terminó por derrumbar esa versión. Entre las prendas que Retamal había usado la noche del crimen se encontró la navaja con la que se habría cometido el asesinato.

La investigación concluyó que ambos hombres estaban implicados. Fueron detenidos, llevados a juicio y finalmente condenados. El castigo fue el fusilamiento.

Pero la historia de Petronila no terminaría allí.

La mujer que se volvió leyenda

Con el paso de los años, la memoria de Petronila comenzó a tomar otra forma entre los habitantes de Concepción.

Su tumba, en el Cementerio General, empezó a recibir visitas. Al principio fueron pocas personas. Luego llegaron más. Algunos dejaban flores, otros encendían velas. Muchos comenzaron a pedir favores o agradecer milagros.

Así nació la devoción por Petronila Neira, convertida con el tiempo en una “santa popular”.

Hoy su animita se encuentra en el sector de las calles Andrés Lamas con Sargento Aldea, dentro del cementerio. El lugar forma parte de la llamada Ruta Mujeres con Historia, un recorrido que rescata las vidas de mujeres que marcaron la memoria de la ciudad.

Cada año, además, artistas y vecinos participan en una romería que une el Cementerio General con la Laguna Redonda. La actividad incluye música, danza y teatro en homenaje a quien se ha transformado en una figura simbólica para los penquistas.

Más de cien años después de su muerte, Petronila sigue presente en la memoria de Concepción.

La joven que alguna vez intentó escapar de la violencia terminó convertida en un símbolo de recuerdo, justicia y fe popular. Y la laguna que devolvió su cuerpo también devolvió su historia, para que nunca volviera a quedar en silencio.