Admiten recurso de nulidad por la muerte de Martín González en Chiguayante: madre del joven promete no rendirse

La Corte de Apelaciones de Concepción declaró admisibles los recursos de nulidad presentados por la Fiscalía y la parte querellante en el caso de Martín González Stuardo, el joven que murió tras ser atropellado en Chiguayante en noviembre de 2023. Para su madre, Natalia Stuardo, la decisión representa el primer paso para revertir la absolución de la conductora acusada y mantener viva la búsqueda de justicia por su hijo.

 

Por Revista Tierra Bella
13 de junio de 2026

La lucha judicial por la muerte de Martín González Stuardo suma un nuevo capítulo. La Corte de Apelaciones de Concepción declaró admisibles los recursos de nulidad interpuestos tanto por el fiscal Andrés Barahona Urzúa como por la abogada querellante Ángela Contreras Saavedra, abriendo la puerta a una nueva revisión del juicio que terminó con la absolución de la conductora acusada de atropellar y causar la muerte del joven en la Avenida Ocho Oriente de Chiguayante.

La resolución, firmada el pasado 11 de junio por los ministros de la Corte de Apelaciones, no implica aún la anulación del juicio ni una condena, pero sí constituye un paso procesal clave: el tribunal de alzada consideró que ambos recursos cumplen con los requisitos legales para ser revisados en una audiencia de alegatos, donde se analizarán las eventuales irregularidades denunciadas por la Fiscalía y la familia de Martín.

Para Natalia Stuardo, madre del joven, la noticia fue profundamente emotiva.

“Admitir este recurso de nulidad por parte de la Corte de Apelaciones es un respiro profundo para mi alma. El proceso se ha sentido muchas veces oscuro, empinado y asfixiante”, expresó a Revista Tierra Bella.

Natalia agradeció además el trabajo de la Fiscalía y de la querellante, enfatizando que detrás de esta causa no existen intereses económicos.

“Aquí no hay dineros involucrados, sino el hacer prevalecer el espíritu de la justicia”.

“Hoy nos han escuchado”

La madre de Martín reconoce que el camino judicial está lejos de terminar. Aún resta que la Corte fije la fecha de los alegatos y posteriormente resuelva si corresponde o no anular el juicio y ordenar uno nuevo. Sin embargo, sostiene que la admisibilidad de los recursos tiene un valor que trasciende lo jurídico.

“Sabemos perfectamente que este no es el final. Somos conscientes de que quedan muchas instancias procesales por delante y que la justicia dictará sus propios tiempos. Sin embargo, este paso no es menor: hoy nos han escuchado”.

Para Natalia, el caso de su hijo se ha transformado en un símbolo de una problemática más amplia: la violencia vial y las consecuencias del exceso de velocidad.

“Esta causa, que nunca debió llevar el nombre de mi hijo, es un grito de visibilización por Martín y por tantas otras ausencias injustas. Significa que el sistema empieza a abrir los ojos a una realidad que la evidencia internacional y la Organización Mundial de la Salud gritan con fuerza desde hace años: es la velocidad la que mata”.

La lucha por las zonas escolares

Uno de los puntos más controvertidos del juicio fue la interpretación de la normativa de tránsito respecto del lugar donde ocurrió el atropello.

La Fiscalía y la querellante sostuvieron que el sector correspondía a una zona escolar, donde el límite de velocidad debía ser de 30 kilómetros por hora. Sin embargo, el Tribunal Oral en lo Penal de Concepción concluyó que la señalética vigente indicaba un máximo de 70 kilómetros por hora, tesis que resultó determinante para la absolución.

Para Natalia, el caso también ha puesto sobre la mesa la necesidad de reforzar la protección de las zonas escolares.

“Las zonas escolares se respetan y se protegen. No podemos seguir permitiendo que el entorno donde nuestros niños deberían estar más seguros se convierta en un escenario de peligro. Son los conductores quienes llevan en sus manos un arma en potencia y tienen la obligación legal, moral y humana de resguardar la vida de los más vulnerables”.

“No me voy a rendir”

Desde que perdió a su hijo, Natalia Stuardo ha mantenido una activa y persistente búsqueda de justicia. Ha seguido cada audiencia, ha cuestionado las conclusiones del juicio y ha levantado la discusión pública sobre la violencia vial y la responsabilidad de los conductores.

Pese al desgaste emocional y de salud que le ha significado este proceso, asegura que seguirá adelante.

“Falta mucho, es verdad, pero la vida de mi hijo es un motor indiscutible, hasta que la justicia chilena entienda que la prudencia al volante no es opcional, sino el límite estricto entre la vida y la muerte. Por Martín, por su memoria y por todos los que merecen regresar a casa a salvo”.

La admisión de los recursos de nulidad no devuelve la vida de Martín González Stuardo ni cierra las heridas de su familia. Pero para su madre representa algo que durante meses parecía distante: la posibilidad de volver a ser escuchada y de que la muerte de su hijo no quede en el olvido.

En Chiguayante, la historia de Martín sigue siendo también la historia de una madre que se niega a rendirse.

 

Aclaración: Los antecedentes expuestos corresponden a un proceso judicial en curso. Toda persona mencionada debe ser considerada inocente mientras no exista una sentencia definitiva en su contra.