Una inmunoterapia desarrollada en Chile cruzará la frontera para su prueba más exigente hasta ahora. TAPCells, la vacuna terapéutica personalizada creada en la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, será evaluada en un ensayo clínico de fase II con 140 pacientes con cáncer de próstata.
El estudio se realizará en el Hospital Albert Einstein de São Paulo y estará dirigido a personas con cáncer de próstata hormonosensible y de alto riesgo que todavía no hayan llegado a una etapa avanzada de la enfermedad.
Se trata de un proyecto que partió en 2002 y que hasta ahora había sido evaluado en grupos más acotados de pacientes, según consignó Las Últimas Noticias.
Cómo funciona la terapia
TAPCells no es un medicamento estándar. Cada dosis se fabrica con material del propio paciente.
El proceso parte con una extracción de sangre. De ahí se aíslan los monocitos, un tipo de glóbulo blanco, que durante cuatro días son trabajados en laboratorio hasta convertirlos en células capaces de estimular al sistema inmune.
Con ese material se prepara la vacuna que se inyecta de vuelta al paciente. El objetivo es que sus propias defensas reconozcan y ataquen las células tumorales.
La ventaja, según ha explicado el equipo detrás del proyecto, es que la tecnología puede adaptarse a distintos tumores cambiando el extracto tumoral que se usa en el laboratorio. Más detalles técnicos están disponibles en la ficha de la terapia publicada por Oncobiomed, la empresa que tiene la licencia para producirla.
Lo que ya se probó en Chile
La terapia no llega sin antecedentes. Cerca de 350 pacientes con melanoma avanzado han recibido TAPCells en estudios clínicos anteriores, y otros 50 pacientes con cáncer de próstata participaron en un ensayo de fase I.
El inmunólogo Flavio Salazar, académico de la Universidad de Chile y uno de los impulsores del proyecto, ha destacado que entre los pacientes con melanoma hubo casos con sobrevida superior a cinco años.
Aun así, el propio equipo insiste en que esos son resultados de etapas previas y que la terapia todavía debe superar pruebas más amplias antes de hablar de eficacia comprobada.
Por qué Brasil
La elección del país vecino responde a razones prácticas. Brasil tiene una regulación más avanzada para este tipo de terapias celulares, laboratorios habilitados para producirlas e infraestructura para estudios multicéntricos.
Antes de que comience el ensayo, el equipo debe completar la transferencia tecnológica, validar el proceso de fabricación y obtener los permisos regulatorios y éticos correspondientes.
La expectativa es que las pruebas partan este año o a comienzos de 2027.
Todavía no es una vacuna disponible
Conviene ser claro en un punto: TAPCells sigue en etapa de investigación y no está disponible para uso general.
La fase II servirá para medir cómo responde un grupo mayor de pacientes y reunir datos de eficacia y seguridad. Si los resultados acompañan, el proyecto pasaría a una fase III, la etapa previa a cualquier proceso de aprobación.
Bajo ese escenario, y si todo avanza sin tropiezos, los investigadores calculan una eventual aprobación en un plazo de tres a cuatro años.