Sarna sarcóptica zorro culpeo perros es la combinación que hoy vuelve a encender las alarmas sobre la conservación de la fauna silvestre chilena. Un zorro culpeo se encuentra en estado crítico afectado por esta enfermedad, contagiada por perros de libre deambular a los carnívoros nativos de Chile. El caso vuelve a poner sobre la mesa un problema que hace tiempo preocupa a especialistas en conservación: la relación entre la sobrepoblación canina sin control y el deterioro sanitario de la fauna silvestre del país.
Una cifra que explica la magnitud del problema
Según un estudio de la Subsecretaría de Desarrollo Regional y Administrativo (Subdere) realizado en 2022, en Chile existen cerca de 8,3 millones de perros con dueño, pero también casi 3,5 millones de perros sin tutor conocido. Esta masa crítica de animales que deambula libremente por espacios rurales, urbanos y áreas protegidas, sin controles ni responsables directos, ha convertido a los perros en un importante reservorio de enfermedades infecciosas para la fauna nativa.
El impacto ya es medible: distintos estudios en Chile central han determinado que un 10,3% de los zorros están contagiados por sarna sarcóptica transmitida por perros, una enfermedad que, al provocar pérdida progresiva de habilidades para cazar y termorregularse, termina llevando a los animales afectados a la muerte por inanición. Este dato confirma que la relación entre sarna sarcóptica, zorro culpeo y perros no es anecdótica, sino un fenómeno con respaldo científico y presencia sostenida en el tiempo.
Una amenaza que se repite en distintas regiones del país
Este no es un caso aislado. En los últimos años, Conaf ha detectado en más de una oportunidad ejemplares de zorro culpeo con signos evidentes de sarna o tiña en distintas áreas silvestres protegidas, como la Reserva Nacional Lago Peñuelas, en Valparaíso, llamando reiteradamente a la comunidad a no llevar mascotas a estos espacios. “Los perros y gatos no forman parte de los ecosistemas nativos. Las especies originarias de estos territorios, como los zorros, evolucionaron por miles de años en su ausencia, y son muy vulnerables a los impactos de estos animales domésticos”, ha señalado en ocasiones anteriores la institución.
El problema no se limita al zorro culpeo. También se ha reportado en el zorro chilla, el zorro de Darwin, especie endémica y en peligro de extinción, guanacos, vicuñas y félidos silvestres como el gato colocolo, que además de sarna puede contraer leucemia felina e inmunodeficiencia felina transmitidas por gatos domésticos.
Más allá de las enfermedades: ataques directos a la fauna
La sarna sarcóptica es solo una de las amenazas que representan los perros de libre deambular para la biodiversidad chilena. En el Parque Nacional Cerro Castillo, un análisis de Conaf mostró que un 23% de las muertes de huemul son causadas por predación, de las cuales un porcentaje relevante corresponde a ataques de perros domésticos. Con los pudúes, la situación es igual de preocupante: los ataques de perros explican una parte importante de los rescates gestionados por el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) en la Región de Los Lagos, siendo la principal causa de ingreso a centros de rehabilitación de fauna.
Un debate que sigue abierto
Hoy en día está en el debate el control de perros y gatos de libre deambular, donde se deben tomar medidas junto con la búsqueda de la tenencia responsable de mascotas. Existe la Ley 21.020, conocida como Ley Cholito, que prohíbe el abandono de mascotas y establece obligaciones de registro y cuidado, con multas que pueden llegar hasta 30 UTM y, en casos graves, la inhabilidad de por vida para tener animales. Sin embargo, su fiscalización efectiva sigue siendo limitada, con municipios que carecen de los recursos necesarios y fallas persistentes en el Registro Nacional de Mascotas.
Un llamado a replantear la relación con las mascotas
Como sociedad, este tipo de casos invita a replantear y cuestionar nuestra relación con las mascotas, donde tanto ciertas tradiciones del mundo rural como la visión de los animales de compañía como objeto de consumo, casi como un juguete, forman parte del problema. Mientras persista esta combinación de sobrepoblación canina, falta de esterilización y débil fiscalización, especies emblemáticas de la fauna chilena, como el zorro culpeo, seguirán pagando el costo de una convivencia que hoy está lejos de ser equilibrada.