La Fundación para la Promoción y Desarrollo de la Mujer (Prodemu), institución que por más de 35 años se ha dedicado al apoyo de las chilenas, está a punto de cerrar. A este paso, el organismo, cuyos programas y talleres han ayudado a más de un millón de mujeres desde 1990, no tendría cómo terminar el año: solo contaría con capital para pagar remuneraciones hasta octubre de 2026.
Según información recabada por Bío Bío Investiga, la institución -creada por Leonor Oyarzún, esposa del entonces presidente Patricio Aylwin- cerraría en diciembre de 2026, aun cuando la ministra de la Mujer y la Equidad de Género, Judith Marín, ha insistido en que no habría recortes en programas tras el ajuste presupuestario pedido por su par de Hacienda, Jorge Quiroz. De acuerdo con fuentes consultadas por esa unidad de investigación, la decisión final habría sido tomada por la propia titular de la cartera.
Una historia de 35 años que nació con la vuelta a la democracia
Prodemu partió en 1990, con el retorno a la democracia, un período marcado por diversas demandas de las mujeres chilenas. La primera dama Leonor Oyarzún encabezó la iniciativa, cuya primera actividad fue un concurso de poemas que reunió las voces de mujeres a lo largo de todo el país.
A lo largo de sus 35 años, la institución ha impulsado programas relevantes como “Sonrisa de Mujer” -liderado por la primera dama Luisa Durán, que ayudó a mejorar la salud bucal de mujeres de escasos recursos- y “Elige Vivir Sano”, impulsado por Cecilia Morel para prevenir la obesidad y enfermedades asociadas al sedentarismo.
Un deterioro que se arrastra desde antes del actual Gobierno
De acuerdo con distintas fuentes revisadas, el deterioro financiero de Prodemu tiene un origen anterior a la actual administración: un informe de traspaso ya advertía, a comienzos de este año, de una deuda de arrastre desde 2017 por $477 millones, originada en sobregastos y rendiciones rechazadas. A ello se sumaron contratos colectivos firmados en diciembre de 2024 fuera del marco presupuestario, vinculados a convenios con SernamEG e INDAP, que no resultaban rendibles y que anticipaban el rechazo de sus rendiciones para el período 2025.
La situación llevó a que la propia exministra Antonia Orellana, previo al cambio de Gobierno, tomara medidas como oficiar a la Contraloría General de la República para esclarecer los criterios administrativos aplicables. Al asumir en marzo de este año, la ministra Marín recibió un informe de traspaso que daba cuenta de un déficit de $1.501 millones, cifra que según cifras entregadas por su cartera se habría logrado reducir a cerca de $1.300 millones en los primeros cinco meses de gestión.
Las querellas por presunta administración desleal
El escenario se complejizó cuando, de acuerdo con querellas revisadas por Bío Bío Investiga, una de las exdirectoras de la fundación junto al exdirector financiero habrían gestionado ante BancoEstado, en 2024, una línea de crédito de $500 millones para emergencias y otra de $500 millones para boletas de garantía, presuntamente sin autorización previa del directorio de Prodemu, lo que habría desencadenado una investigación interna y una acción judicial.
Posteriormente, Prodemu ingresó una nueva querella por administración desleal contra “quienes resulten responsables”, que además plantea como posibles delitos la malversación de caudales públicos y el fraude al fisco. Según el libelo, durante 2024 y 2025 varios convenios financiados con recursos públicos habrían registrado rendiciones no respaldadas y gastos rechazados, incluyendo el uso de fondos de un convenio -como el de SernamEG- para cubrir obligaciones de otro convenio distinto, como los vinculados a INDAP, generando lo que se describe en el propio escrito como un “déficit insalvable”.
La respuesta oficial del ministerio
Desde el Ministerio de la Mujer y Equidad de Género aseguran que el déficit de arrastre con el que se encontraron al asumir el 11 de marzo fue generado por “convenios programáticos con Sernameg, INDAP y Gobiernos Regionales que eran mal ejecutados”, cuyas rendiciones eran rechazadas principalmente por gastos que no correspondían a lo establecido en los convenios.
Desde la cartera afirman que el compromiso está en continuar disminuyendo el déficit de la fundación, aunque no estuvieron disponibles para confirmar o descartar el cierre de Prodemu. Consultados directamente sobre esa posibilidad, se limitaron a responder que “esta administración ha logrado disminuir el déficit aproximadamente desde $2.500 millones a casi $1.300 millones en el plazo de cinco meses”, agregando que “nos hemos hecho cargo desde el día uno de los problemas que arrastra Prodemu. Como Ministerio, una de nuestras prioridades es que ninguna mujer vea interrumpido el desarrollo de los programas en los cuales participa”.
Un problema adicional: la Contraloría restringió el pago de beneficios extra
A las restricciones presupuestarias se sumó un dictamen de la Contraloría General de la República que determinó que ciertos beneficios laborales pactados con los sindicatos de Prodemu no podían financiarse con recursos públicos provenientes de convenios con SernamEG, sino que debían cubrirse con recursos propios de la fundación, agravando aún más su ya compleja situación de caja.
El fin del Programa Mujeres Rurales
Uno de los primeros efectos concretos de esta crisis ya se materializó: el 1 de junio de 2026, INDAP notificó formalmente el término de las transferencias de recursos para el Programa Mujeres Rurales, convenio que Prodemu ejecutaba junto a esa institución desde hacía más de tres décadas, contemplando una reducción progresiva del financiamiento durante 2027 y 2028, hasta un cierre definitivo proyectado para 2029.
Según la presidenta del Sindicato Nacional de Prodemu, Fabiola Cayla, cerca de 3.000 mujeres en todo el país podrían quedar sin el programa, entre ellas unas 300 solo en la Región de Los Ríos, además del despido de unos 60 funcionarios. Cayla ha señalado que la focalización de los grupos ya estaba prácticamente completa cuando llegó la notificación, lo que dejó a las trabajadoras en la posición de tener que informar a mujeres ya seleccionadas que el programa finalmente no continuaría.
El testimonio de una beneficiaria
Ceidy Febre, exbeneficiaria del Programa Mujeres Rurales, relató el impacto que estas instancias tuvieron en su vida y en la de otras compañeras: “Tengo una compañera que entendió la importancia de la continuidad de los estudios. Ella no había terminado la básica antes de meterse al programa, pero gracias a este pudo sacar cuarto medio”. Su hijo, cuenta, hoy le dice que quiere ser como ella y terminar la enseñanza media.
Para Ceidy, el fin del programa no solo significa terminar con talleres de agricultura, sino también con redes de apoyo y contención emocional que resultaban esenciales para muchas mujeres jefas de hogar, algunas de las cuales además cuidan a hijos con neurodivergencias o a adultos mayores.
Reconocimiento internacional en medio de la crisis
La sombra del posible cierre de Prodemu coincidió, paradójicamente, con la visita de una delegación de Corea del Sur a la fundación. La directora ejecutiva nacional, Jessica Flores Reyes, encabezó recientemente una instancia de intercambio con siete diputados surcoreanos, bajo el liderazgo de la vicepresidenta de la Asamblea Nacional, Nam In-soon, con el objetivo de dar a conocer el modelo chileno de autonomía de las mujeres. Consultada por Bío Bío Investiga, la directora declinó emitir un pronunciamiento sobre la situación financiera de la institución.
El malestar de los trabajadores
Desde el sindicato de la fundación, Fabiola Cayla ha expresado su preocupación por la falta de comunicación oficial: “No hemos tenido ninguna información oficial respecto a un cierre. La ministra no se ha acercado ni a los trabajadores ni a la dirección a dar una información oficial. No vamos a permitir el cierre. Además, estamos trabajando fuertemente en la incidencia de la ley del presupuesto 2027”. Cayla ha señalado además que esperan que la ministra se pronuncie directamente ante los trabajadores de la institución.
Nota elaborada a partir de la información publicada originalmente por Bío Bío Investiga.