China se ha convertido en un destino de referencia para pacientes oncológicos de países occidentales que buscan terapias avanzadas contra el cáncer, especialmente la inmunoterapia CAR-T, gracias a una combinación de innovación biotecnológica, capacidad clínica sofisticada y costes significativamente menores que en Estados Unidos o Europa.
El caso de Michael Walters
El caso emblemático es el de Michael Walters, un joven de 25 años de Auckland, Nueva Zelanda, diagnosticado con linfoma no Hodgkin agresivo en abril de 2025. Tras someterse a múltiples rondas infructuosas de quimioterapia, radioterapia e inmunoterapia, sus médicos le recomendaron probar la terapia CAR-T, un tratamiento de vanguardia que reprograma las células inmunitarias del propio paciente para atacar el cáncer. La terapia no estaba disponible públicamente en Nueva Zelanda, y Walters había estado semanas de recibirla mediante un ensayo clínico local, cuando la enfermedad se propagó demasiado rápido y lo descartó de esa opción.
Un tratamiento con precios prohibitivos en Occidente
Walters evaluó opciones en Estados Unidos, Australia e India, pero los costes eran prohibitivos: un hospital en Melbourne le cotizó hasta 600.000 dólares, cifra que en algunos casos podía llegar incluso al millón de dólares. Con el apoyo de más de 264.000 dólares recaudados por familiares y amigos, Walters finalmente optó por el Hospital SinoUnited en Shanghái, donde pagó menos de la mitad de ese monto. El 18 de agosto de 2026, Walters recibió la noticia de que su cáncer había entrado en remisión completa.
Una diferencia de precio que se explica por escala industrial
Según un análisis de Asia Times, el tratamiento CAR-T en China cuesta entre 150.000 y 230.000 dólares, frente a los 550.000 y 850.000 dólares que puede alcanzar en Estados Unidos. El director del programa de terapia CAR-T del centro oncológico MD Anderson, en Texas, ha señalado que China no simplemente abarató este tratamiento, sino que lo “industrializó”, logrando reducir los tiempos de fabricación de las células modificadas, un factor clave en la competitividad de este tipo de terapias celulares.
Un programa abierto a pacientes internacionales desde 2021
China comenzó a permitir que pacientes extranjeros accedieran a tratamientos CAR-T en 2021. Desde 2023, el Hospital SinoUnited de Shanghái ha tratado a cerca de 30 pacientes provenientes de 12 países distintos, según su directora ejecutiva, la doctora Kathy Shi, quien ha señalado que la mayoría de esos pacientes se encuentran hoy libres de cáncer.
El caso de Walters no es único: otro paciente, identificado como Bronkhorst, viajó a China no solo por el precio, sino porque cierto tipo de terapia CAR-T para tumores sólidos actualmente solo está disponible en ese país. “No es una droga milagrosa, pero fue por lejos la mejor opción que pude encontrar”, relató en su momento.
Los riesgos de una atención fragmentada entre países
El análisis de Asia Times también advierte sobre los desafíos que implica este tipo de turismo médico: un paciente tratado en Shanghái puede regresar a Auckland o Baltimore sin historiales clínicos que el equipo receptor pueda usar fácilmente, sin un contacto confiable en el hospital tratante ni un plan claro para cubrir eventuales complicaciones. A menos que los registros de tratamiento y el seguimiento posterior estén conectados, los resultados a largo plazo podrían nunca llegar de vuelta al centro que administró la terapia.
Estos riesgos, señala el artículo, no son evidencia de que el tratamiento chino sea inseguro, sino consecuencia de una atención médica fragmentada entre sistemas de salud de distintos países. Los propios Centros para el Control de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) ya recomiendan coordinar el seguimiento médico y el financiamiento antes de emprender un viaje de este tipo con fines terapéuticos.
Este es un tema sensible que involucra decisiones médicas complejas frente a un diagnóstico de cáncer. Si tú o alguien cercano está evaluando opciones de tratamiento oncológico, es fundamental conversarlo directamente con el equipo médico tratante antes de tomar cualquier decisión.