La expresidenta Michelle Bachelet fue recibida este viernes por el Presidente de Francia, Emmanuel Macron, en el Palacio del Elíseo, en el marco de su candidatura a la Secretaría General de la ONU, cargo al que aspira para suceder a António Guterres. La exmandataria señaló que dialogaron sobre los principales desafíos de la comunidad internacional y le expuso su visión sobre el futuro del organismo.
«Compartí la convicción de que necesitamos una ONU fortalecida, capaz de responder con mayor eficacia a los desafíos globales, promover la paz, defender los derechos humanos, impulsar el desarrollo sostenible y recuperar la confianza de las personas en el multilateralismo», afirmó la candidata en redes sociales.
El encuentro ocurrió un día después de su primer cara a cara con los demás aspirantes, realizado en Londres y organizado por la Asociación de Naciones Unidas británica. Allí coincidió con Rafael Grossi (Argentina), Rebecca Grynspan (Costa Rica) y María Fernanda Espinosa (Ecuador).
La cita con Macron es la primera que Bachelet sostiene con un líder de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad, que tienen poder para vetar la designación. La estrategia de la exalta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos apunta a aprovechar su condición de exjefa de Estado para reunirse también con Donald Trump (Estados Unidos), Xi Jinping (China), Keir Starmer (Reino Unido) y Vladimir Putin (Rusia). De acuerdo con el grupo de excancilleres que la asesora, proyecta viajar a Moscú a comienzos de junio.
Su despliegue europeo incluyó antes una exposición en Italia y una reunión en Londres con la canciller británica, Ivette Cooper. La gira se da en un contexto particular: Bachelet ya no cuenta con el patrocinio del Estado de Chile, luego de que el Presidente José Antonio Kast le retirara el respaldo, y su candidatura se sostiene en el apoyo de México y Brasil.
El proceso de selección define al décimo titular del cargo, que asumirá el 1 de enero de 2027, una vez que concluya el mandato de Guterres el 31 de diciembre. La carrera está marcada por dos factores que la rodean: la rotación regional, que situaría el turno en América Latina por segunda vez tras el peruano Javier Pérez de Cuéllar, y la presión histórica por elegir a la primera mujer al frente del organismo.
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