El dato se conoció en marzo y es difícil de exagerar: 93% es la porción del almacenamiento energético de larga duración (LDES, por sus siglas en inglés) instalado a nivel global que corre en territorio chino, según el informe anual de Wood Mackenzie.
A diferencia de las baterías de litio convencionales, que guardan electricidad por hasta cuatro horas, el LDES puede almacenar y liberar energía durante días enteros. Las tres tecnologías que lo impulsan, aire comprimido, almacenamiento térmico y baterías de flujo, son justamente aquellas donde las empresas chinas rozan el monopolio.
La escala se entiende mejor con ejemplos que con porcentajes. En enero de 2025, en la provincia de Hubei, China puso en marcha una planta que guarda energía comprimiendo aire dentro de cavernas de sal a 600 metros de profundidad: al liberarlo, mueve turbinas durante cinco horas seguidas. En diciembre, en Xinjiang, conectó a la red la primera batería de flujo de vanadio del mundo capaz de abastecer a una ciudad mediana toda una noche. Según la clasificación oficial del gobierno chino, eso significa entre 500.000 y un millón de habitantes. En paralelo, gigantes como CATL y BYD levantan fábricas para producir baterías de sodio, una alternativa más barata al litio. Ningún proyecto occidental se le acerca ni en tamaño ni en ritmo.
China cerró 2025 con 144,7 gigavatios de nuevo almacenamiento instalados, un salto del 85% en un solo año, y va camino a duplicar esa cifra antes de 2027. El gobierno ya comprometió 35.000 millones de dólares en un plan a tres años, y obliga a las provincias a instalar baterías junto a cada parque solar o eólico construido. El resultado de esa política es una brecha de costos difícil de remontar: una batería a gran escala cuesta en China menos de la mitad que en Estados Unidos o Europa.
Washington intenta correr desde atrás, pero con un enfoque más punitivo hacia Pekín que orientado a incentivar capacidades propias. En julio, Donald Trump firmó la One Big Beautiful Bill Act, que desmanteló la mayor parte de los subsidios verdes aprobados por Joe Biden y cerró la puerta a los componentes chinos desde 2026. Los aranceles a las baterías importadas desde China subieron al 25% en enero. El proyecto más ambicioso del país, un contrato de 1.000 millones de dólares entre Google, Form Energy y la distribuidora Xcel destinado a alimentar un centro de datos en Minnesota, recién estará operativo en 2028. Para entonces, China habrá sumado varias veces esa capacidad.
Chile, en este caso, funciona como el termómetro latinoamericano. En 2025, el Sistema Eléctrico Nacional superó los 2 GW de BESS (Battery Energy Storage System), consolidándose como uno de los mercados de baterías más dinámicos del mundo, junto a China y Australia. La Ley 21.505, aprobada en 2022, permitió que los sistemas de almacenamiento obtengan ingresos por arbitraje horario: cargan energía cuando el sol inunda el sistema y la devuelven a la red cuando los precios suben al caer la noche, un modelo que atrajo capital extranjero. Los contratos de mayor escala descansan en proveedores chinos: BYD firmó 6,5 GWh para Oasis de Atacama, que escalará a 11 GWh; CATL suministró 1,25 GWh a la fase Gabriela, y Sungrow, 1 GWh con Zelestra. La canadiense Canadian Solar cerró 912 MWh con Colbún y Tesla estrenó sus Megapack con Copec Flux, pero incluso en esos sistemas las celdas suelen venir de Ningde o Shenzhen.
El debate sobre la dependencia tecnológica y energética se vuelve cuesta arriba cuando un solo país ofrece la única oferta disponible a escala, precio y plazo compatibles con las metas climáticas que el resto del mundo se comprometió a cumplir. Reemplazar, y castigar, a los proveedores chinos no solo resulta más caro: retrasa la descarbonización que el propio Occidente prometió acelerar. Así, mientras Washington y Bruselas discuten cómo contener a Pekín sin frenar su propia transición, países orbitantes como Chile ya toman la decisión que dicta la aritmética. Lo que queda por ver es si ese cálculo sigue mandando en la próxima década, o si se impone otra lógica, empujada por presiones geopolíticas que poco tienen que ver con el precio del kilovatio-hora.
Fuentes
- Wood Mackenzie, Long-Duration Energy Storage 2025 Outlook, marzo de 2026. Disponible en woodmac.com.
- China Energy Storage Alliance (CNESA), reporte anual 2025, presentado en Beijing el 22 de enero de 2026. Cobertura en Energy-Storage.news.
- Consejo de Estado de la República Popular China, Plan de Acción Especial para la Construcción a Gran Escala de Nuevo Almacenamiento Energético 2025-2027, 12 de septiembre de 2025. Disponible en english.www.gov.cn.
- Latitude Media, With Form Energy deal, Google’s clean transition tariff is growing up, febrero de 2026. Disponible en latitudemedia.com.
- Biblioteca del Congreso Nacional de Chile, Ley 21.505, que promueve el almacenamiento de energía eléctrica y la electromovilidad, publicada el 21 de noviembre de 2022. Disponible en bcn.cl.
- Energy-Storage.news, Chile: Grenergy places 2.6GWh BESS order with BYD, Engie energises 230MWh project, abril de 2026. Disponible en energy-storage.news.