Durante décadas se creyó que había sido destruido. Sin embargo, el emblemático mural “Principio y fin”, del destacado pintor y muralista chileno Julio Escámez, permaneció oculto bajo numerosas capas de pintura en el edificio de la Municipalidad de Chillán, convirtiéndose en uno de los hallazgos patrimoniales más importantes de los últimos años en Chile.
La obra comenzó a ser pintada en 1970 y fue inaugurada en 1972 con la presencia del entonces presidente Salvador Allende y del alcalde de Chillán, Ricardo Lagos Reyes.
El mural retrata una alegoría de la lucha social, mostrando las condiciones de vida de trabajadores y campesinos, la desigualdad, la opresión ejercida por las clases dominantes y la esperanza de una transformación social mediante la organización colectiva.
Oculto tras el golpe de Estado
Luego del golpe militar de 1973, la obra fue censurada y cubierta con entre 12 y 19 capas de pintura institucional, mientras su autor partió al exilio en Costa Rica.
Durante años se creyó que el mural había desaparecido para siempre.
El inesperado hallazgo
La historia cambió en noviembre de 2021, cuando un equipo de investigación patrimonial encabezado por el arquitecto Carlos Inostroza realizó estudios exploratorios en los muros del edificio municipal.
Los análisis confirmaron que el mural seguía existiendo bajo las capas de pintura y que una parte importante de su superficie podía ser recuperada.
El descubrimiento dio inicio a un proceso de investigación y restauración encabezado por especialistas en conservación patrimonial.
Un patrimonio recuperado
Gracias al trabajo de restauradores y organismos especializados, “Principio y fin” es considerado hoy una de las obras murales más relevantes del patrimonio artístico chileno.
Su recuperación no solo rescata una pieza fundamental del arte nacional, sino que también devuelve a la comunidad una obra que permaneció oculta durante casi medio siglo y que refleja una parte significativa de la historia política, social y cultural de Chile.