Aumento consumo cocaína Biobío: estudio detecta un alza de 1.019% en solo dos años

Aumento consumo cocaína Biobío es la conclusión central de un estudio desarrollado en la región, que detectó un incremento estimado de 1.019% en el consumo de esta droga entre la primavera de 2022 y el invierno de 2024. La cifra surge del análisis de aguas residuales realizado en 33 plantas de tratamiento distribuidas por distintas comunas de la región.

La investigación, titulada “Biobío Sentinel: Two years of illicit drug surveillance in South Central Chile”, realizó el primer monitoreo regional y multianual de drogas ilícitas mediante epidemiología basada en aguas residuales en Chile. Se trata de una metodología que permite estimar el consumo de sustancias a nivel poblacional sin depender de encuestas o autorreportes, analizando trazas químicas presentes en las aguas servidas.

Una iniciativa nacida en plena pandemia

El estudio que confirma este aumento de consumo de cocaína en el Biobío fue desarrollado bajo la iniciativa Biobío Sentinel, vinculada al Centro de Vigilancia de Aguas Residuales Centinela Biobío de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC). El Centro inició su funcionamiento en septiembre de 2022, con financiamiento del Fondo Nacional de Desarrollo Regional (FNDR) del Gobierno Regional del Biobío, y en asociación con Essbío, Biodiversa y Corthorn Health.

Durante dos años, entre septiembre de 2022 y agosto de 2024, el equipo investigador analizó 3.198 muestras recolectadas semanalmente en las 33 plantas de tratamiento de aguas residuales de la región. El estudio examinó biomarcadores asociados al consumo de cocaína, cannabis y ketamina, permitiendo estimar tendencias a nivel poblacional en distintos territorios del Biobío.

No solo cocaína: cannabis a la baja y ketamina en ascenso

Más allá del fuerte aumento en el consumo de cocaína detectado en el Biobío, los resultados del estudio mostraron una disminución superior al 90% en el consumo estimado de cannabis durante el mismo período. A ello se sumó la aparición de ketamina como sustancia emergente, que pasó de niveles no detectables a una presencia medible en distintas zonas de la región.

La investigación identificó también sectores urbanos que se mantuvieron como puntos de mayor consumo estimado, además de una relación positiva entre las tendencias de cocaína y ketamina. En contraste, el cannabis presentó una trayectoria inversa, evidenciando cambios relevantes en los patrones regionales de consumo de sustancias.

El antecedente que abrió camino al monitoreo regional

Este seguimiento regional del aumento de consumo de cocaína en el Biobío tuvo como antecedente un estudio realizado previamente en San Pedro de la Paz, titulado “Dataset of illicit drug consumption during and post COVID-19 through wastewater in a city of Chile”, donde se analizaron aguas residuales durante agosto de 2021 y, posteriormente, en un segundo período entre 2022 y 2023.

En esa investigación se examinaron metabolitos asociados a cocaína, cannabis, anfetamina y MDMA, con el propósito de observar variaciones en el consumo estimado de sustancias a nivel poblacional durante y después de la pandemia.

La mirada de los investigadores

El Dr. Matías Hepp, investigador de la UCSC, director del Centro de Vigilancia y coautor de la línea de investigación junto a la Dra. Andressa Reis, explicó que este tipo de análisis permite identificar tendencias de consumo en el territorio: “Principalmente, permite determinar dónde se está aumentando el consumo a nivel poblacional. Esto se enfocó inicialmente en San Pedro de la Paz, porque durante la pandemia se hicieron varios análisis de aguas residuales de la comuna”.

Según explicó el investigador, el estudio comunal permitió observar un aumento en el consumo estimado de sustancias entre los períodos analizados, abriendo una línea de trabajo que posteriormente se extendió hacia otras comunas de la región mediante Biobío Sentinel.

Una herramienta para la toma de decisiones

Hepp indicó que estos antecedentes pueden aportar información clave para el diseño de medidas preventivas y una gestión territorial más específica frente al aumento de consumo de cocaína detectado en el Biobío. “Estos datos pueden ser entregados a las autoridades, pero requieren decisiones mancomunadas. Deben involucrarse el Gobierno Regional, el Gobierno central y los sectores de salud y seguridad, para desarrollar intervenciones de prevención y una gestión específica en ciertos territorios”, afirmó.

Junto con el monitoreo de consumo estimado, esta línea de investigación ha incorporado estudios sobre los posibles riesgos ambientales asociados a la presencia de estos metabolitos en sistemas acuáticos de la región. De esta forma, el análisis de aguas residuales se proyecta como una herramienta que permite aportar evidencia territorial para la prevención, la salud pública, la seguridad y la protección ambiental.

Este es un tema sensible para muchas familias y comunidades. Si tú o alguien cercano enfrenta dificultades relacionadas con el consumo de sustancias, es recomendable buscar orientación con un profesional de la salud o acudir a los programas de tratamiento disponibles en la red pública de salud.