Científica de la ULagos lidera estudio genético que revela que los pingüinos papúa son en realidad cuatro especies distintas

Considerados especies "centinela" porque permiten anticipar cambios en los ecosistemas marinos, los pingüinos papúa obligan a actualizar las clasificaciones vigentes. Tratada como una sola especie, está catalogada como de "preocupación menor", pero al separarla en cuatro grupos aparecen poblaciones pequeñas y mucho más expuestas

Un estudio internacional liderado por la bióloga marina Daly Noll, investigadora de la Universidad de Los Lagos, el Instituto Milenio BASE y el Centro para la Regulación del Genoma (CRG), reveló que el pingüino papúa, hasta ahora considerado una sola especie, corresponde en realidad a cuatro especies genéticamente diferenciadas, con distintos grados de riesgo ante el cambio climático. La investigación fue publicada el 23 de abril en la revista científica Communications Biology.

El trabajo analizó más de nueve millones de variantes genéticas en 64 ejemplares provenientes de diez colonias distribuidas por el hemisferio sur, desde las Islas Malvinas y la península Antártica hasta las islas Kerguelen y Crozet, en el Océano Índico, y Macquarie, en el Pacífico. Aunque morfológicamente los pingüinos papúa son casi idénticos, a nivel genético son completamente distintos: evolucionaron de forma independiente durante cientos de miles de años en islas lejanas entre sí y bajo condiciones ambientales muy diferentes.

Una de las claves está en su comportamiento. A diferencia de otras especies de pingüinos, el papúa presenta una fuerte filopatría: tiende a reproducirse cada temporada en la misma colonia y a permanecer cerca de ella durante todo el año, con un bajo nivel de dispersión a largas distancias. Esa fidelidad al territorio favoreció la diferenciación genética que hoy permite separarlo en cuatro linajes. El análisis detectó divergencias en funciones biológicas clave como la regulación térmica, el metabolismo energético y la comunicación.

Las implicancias para la conservación son directas. Las proyecciones del estudio indican que tres de los cuatro grupos podrían perder parte significativa de su hábitat hacia 2050. En la isla Macquarie, las colonias ya cayeron un 50% en las últimas tres generaciones. Mientras algunas poblaciones antárticas muestran tendencias de crecimiento, las que se ubican en la frontera norte de su distribución son potencialmente las más vulnerables al cambio climático.

Considerados especies “centinela” porque permiten anticipar cambios en los ecosistemas marinos, los pingüinos papúa obligan a actualizar las clasificaciones vigentes. Tratada como una sola especie, está catalogada como de “preocupación menor”, pero al separarla en cuatro grupos aparecen poblaciones pequeñas y mucho más expuestas. La investigación contó con la participación de 21 científicos y científicas de Chile, Australia, Reino Unido, Francia, Sudáfrica, Argentina, España, Mónaco, Venezuela y Estados Unidos, y se inscribe en una línea de trabajo de más de una década enfocada en cómo se forman nuevas especies a partir de cambios en el ADN.