China inició 2026 con 7.046 museos registrados y un nuevo récord de visitantes, según el balance anual de la Administración Nacional de Patrimonio Cultural (NCHA). Solo durante la Semana del Festival de Primavera de 2025, los recintos del país recibieron 72,65 millones de visitas en siete días, con un alza del 12,84% diario respecto al año anterior.
El cierre de 2024 había marcado el primer hito de la nueva fase: 1.490 millones de visitas anuales, 213 museos inaugurados y 67,4 millones de piezas en colección. El propio presidente Xi Jinping reconoció el fenómeno en su discurso de Año Nuevo 2026, donde aludió al wenbo re (热, “fiebre por el patrimonio cultural”) como expresión de la vitalidad social que rodea hoy a los museos en el país.

El Museo de Ordos, en Mongolia Interior, diseñado por MAD Architects. El volumen futurista ancla la nueva ciudad construida en pleno desierto y está revestido con placas metálicas pulidas que lo protegen de las frecuentes tormentas de arena.
MAD Architects · Fotografía: Iwan Baan
Una política cultural elevada al 15° Plan Quinquenal
La expansión es resultado de una estrategia articulada en planes quinquenales sucesivos. El 4° Pleno del 20° Comité Central, celebrado en octubre de 2025, incorporó por primera vez el progreso cultural entre los siete grandes objetivos del 15° Plan Quinquenal (2026-2030), que identifica además la creatividad cultural como prioridad estratégica nacional.
El presupuesto de la NCHA para 2025 alcanzó los 160 millones de dólares, con foco en investigación, conservación científica del patrimonio y cooperación internacional. La meta declarada es consolidar a China como potencia cultural hacia 2035.

El Palacio de Arte de China fue adaptado a partir del Pabellón de China de la Exposición Universal de Shanghái 2010.
Wikimedia Commons
Hitos culturales de 2025
El año 2025 dejó tres marcas significativas para el sector. En octubre se celebró el centenario del Museo del Palacio de Beijing, fundado en 1925 al transformar la colección imperial de la Ciudad Prohibida en una institución pública. En julio, las Tumbas Imperiales Xixia fueron inscritas como Patrimonio Mundial de la UNESCO, llevando a 60 el número de sitios chinos en la lista, una de las más extensas del planeta.
En el plano expositivo, el Museo de Arte de Pudong (MAP) en Shanghái presentó Paths to Modernity: Masterpieces from the Musée d’Orsay, con más de cien obras maestras del impresionismo y posimpresionismo francés. La muestra superó el millón de visitantes y debió extender su programación original.
El Museo Shanghai Este, inaugurado en 2024, alcanzó 4,6 millones de visitas en su primer año completo y se ubicó entre los diez museos de arte más visitados del mundo, según el ranking 2025 de The Art Newspaper.
Acceso masivo y proyección internacional
El componente más distintivo del modelo chino es la apertura al público. El 91,46% de los museos del país ofrece entrada gratuita, política implementada desde 2008 que ha multiplicado por ocho el número de visitas en dos décadas. Trece de los veinte museos más visitados del mundo se encuentran hoy en territorio chino, encabezados por el Museo del Palacio de Beijing con 17 millones de visitantes anuales.
Las industrias culturales y conexas generaron 19,14 billones de yuanes (cerca de 2,6 billones de dólares) en 2024, equivalentes al 4,6% del PIB chino, según la Oficina Nacional de Estadísticas. La cifra supera la participación cultural en el PIB de Estados Unidos, que alcanzó el 4,2% en 2023.
La proyección internacional se profundiza por la vía de las alianzas curatoriales: el West Bund de Shanghái mantiene un acuerdo de largo plazo con el Centre Pompidou, mientras el Bund One Art Museum opera con las Galerías Uffizi de Florencia. En conjunto, la red museística china avanza hacia una nueva etapa, donde la profundidad curatorial, el intercambio cultural global y la innovación tecnológica definen los próximos cinco años de su política de patrimonio.

El Museo de Escultura en Madera de China irrumpe en el paisaje de la ciudad norteña de Harbin. Su edificio retorcido, de 200 metros de longitud, se inspira en carámbanos, en sintonía con el clima gélido de la ciudad.
Cortesía de MAD Architects