¿Clases a las 10 de la mañana? Estudio halló que los adolescentes faltaron menos y mejoraron sus notas

Una investigación realizada en el Reino Unido encontró que retrasar el inicio de las clases hasta las 10:00 horas redujo las ausencias por enfermedad en más de un 50% y elevó el rendimiento académico en cerca de un 12%. Los hallazgos reabren el debate sobre si los horarios escolares actuales están alineados con la biología de los adolescentes.

Levantarse antes de las siete de la mañana para llegar al colegio es una rutina diaria para millones de estudiantes en todo el mundo. Sin embargo, la ciencia lleva años advirtiendo que los adolescentes no funcionan bajo los mismos ritmos biológicos que los adultos y que los horarios escolares demasiado tempranos podrían estar afectando su salud y desempeño académico.

Una investigación publicada en la revista científica Frontiers in Human Neuroscience puso esta hipótesis a prueba en una escuela pública de Inglaterra. El establecimiento decidió retrasar el inicio de las clases desde las 8:50 hasta las 10:00 de la mañana para estudiantes de entre 13 y 16 años, y los resultados fueron sorprendentes.

Tras dos años de implementación, las ausencias por enfermedad disminuyeron en más de un 50%, mientras que el progreso académico de los estudiantes mejoró aproximadamente un 12%. Además, cuando la escuela volvió a su horario habitual de las 8:50 horas, parte de las mejoras observadas comenzó a revertirse.

El reloj biológico adolescente

Los investigadores explican que durante la adolescencia ocurre un fenómeno natural conocido como retraso de fase del sueño. En términos simples, los jóvenes tienden a dormirse y despertarse más tarde que los niños y los adultos, por lo que las jornadas escolares muy tempranas suelen traducirse en una privación crónica de sueño.

Dormir menos de lo necesario no solo genera cansancio. También se ha asociado con problemas de concentración, menor capacidad de aprendizaje, cambios de humor, mayor estrés y un deterioro del bienestar general.

Por ello, diversos especialistas en sueño y salud adolescente han planteado la necesidad de revisar los horarios de ingreso a clases, especialmente en la educación secundaria.

¿Deberían comenzar más tarde las clases?

Los autores del estudio son cautelosos al interpretar los resultados. La investigación se realizó en una sola escuela y, por lo tanto, no constituye una prueba definitiva de que todos los colegios del mundo deban comenzar a las 10 de la mañana. Factores culturales, sociales y de organización escolar pueden influir en los efectos observados.

Sin embargo, la evidencia acumulada en los últimos años apunta en una misma dirección: permitir que los adolescentes duerman más y respetar sus ritmos biológicos se relaciona con una mejor salud, un mayor bienestar emocional y un mejor desempeño en las aulas.

El estudio británico vuelve a instalar una pregunta que cada vez gana más espacio en el debate educativo y científico: ¿son los adolescentes quienes deben adaptarse a los horarios escolares o son los sistemas educativos los que deberían adaptarse a la biología de sus estudiantes?

Fuente: Frontiers in Human Neuroscience (2017). DOI: 10.3389/fnhum.2017.00588.