Con apenas 17 años y mientras cursa cuarto medio en San Antonio, Región de Valparaíso, Julieta Millantu Flores Fernández alcanzó un hito que la sitúa entre las jóvenes promesas de la ciencia chilena: se convirtió en la primera mujer chilena en integrar la GQMC Ambassador Network, la red internacional de embajadores del Global Quantum Mechanics Challenge (GQMC), una iniciativa que reúne a estudiantes de distintos países para promover el estudio de la física y la mecánica cuántica.
Su incorporación fue el resultado de un exigente proceso de selección internacional que puso a prueba no solo sus conocimientos científicos, sino también sus habilidades comunicativas y de liderazgo. Para postular, debió presentar un completo expediente con antecedentes académicos, cartas de motivación y recomendación, certificados de actividades científicas y su historial escolar.
Tras superar esa primera etapa, enfrentó un desafío aún mayor: grabar una presentación completamente en inglés explicando su plan de trabajo como embajadora y resolver una serie de complejos problemas de física y mecánica cuántica, evaluaciones diseñadas para medir su capacidad de análisis y razonamiento científico.
“Desde pequeña comprendí que muchas oportunidades no llegan por sí solas, hay que salir a buscarlas. La ciencia fue una de esas oportunidades para mí”, afirma Julieta, quien se define con orgullo como estudiante, científica y líder juvenil.
La noticia de su selección marcó un antes y un después en su trayectoria.
“Cuando recibí la noticia sentí una felicidad enorme, pero también una gran responsabilidad. Solo pensaba en el impacto que podía generar siendo la primera mujer chilena en formar parte de esta red internacional”, recuerda.
Inspirar a más jóvenes
El programa de embajadores del Global Quantum Mechanics Challenge busca que sus integrantes promuevan el interés por la física en sus comunidades, organicen actividades de divulgación científica y motiven a otros estudiantes a participar en iniciativas internacionales. Los embajadores también actúan como referentes locales y forman parte de una red global de jóvenes apasionados por la ciencia.
Para Julieta, el desafío va mucho más allá del reconocimiento personal.
Su objetivo es demostrar que el talento científico puede surgir desde cualquier rincón del país y romper la idea de que la investigación de alto nivel está reservada para grandes ciudades o universidades de prestigio.
“Quiero que más niñas y niños entiendan que la ciencia también puede ser para ellos. No importa de dónde vengas, sino las ganas que tengas de aprender y de atreverte a intentarlo”, sostiene.
Su historia se suma a la de una nueva generación de jóvenes chilenos que buscan abrirse camino en disciplinas STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas), áreas donde la participación femenina continúa siendo un desafío a nivel mundial.
Con este logro, Julieta no solo representa a Chile en una de las principales redes internacionales de divulgación de la mecánica cuántica, sino que también se convierte en un ejemplo para cientos de estudiantes que sueñan con construir un futuro desde la ciencia.