El médico que escondía dinero entre las recetas para que sus pacientes pudieran comprar sus medicamentos

Salían de la consulta con una receta en la mano, convencidos de que ese era el único documento que llevaban. Sin embargo, al llegar a la farmacia y desplegar el papel, descubrían una sorpresa: entre las hojas había un billete cuidadosamente escondido. Era dinero que el propio médico había puesto de su bolsillo para que pudieran comprar los medicamentos que necesitaban.

La historia pertenece al doctor Mohamed Mashally, un médico egipcio que durante más de cinco décadas dedicó su vida a atender a personas de escasos recursos y que terminó siendo conocido en todo Egipto como “el médico de los pobres”.

Mashally nació en 1944 y se graduó con honores en la Facultad de Medicina Qasr Al-Aini de la Universidad de El Cairo en 1967. En lugar de desarrollar una carrera en clínicas privadas o buscar una vida acomodada, decidió abrir una pequeña consulta en la ciudad de Tanta, donde atendía por un valor simbólico de apenas cinco libras egipcias, menos de un dólar de la época. Años después, debido a la inflación, el valor aumentó a diez libras egipcias. A quienes no podían pagar, simplemente los atendía gratis.

Una promesa que marcó toda su vida

Según diversos relatos sobre su trayectoria, la decisión de dedicar su vida a los más pobres nació tras una experiencia que nunca logró olvidar. Cuando era un joven médico, un niño con diabetes no pudo acceder al tratamiento que necesitaba porque su familia carecía de recursos. La tragedia que siguió dejó una profunda huella en Mashally, quien juró que nunca más permitiría que la falta de dinero fuera un obstáculo para recibir atención médica.

Desde entonces, trabajó jornadas de hasta 10 y 15 horas diarias. Vivía de forma austera, caminaba hasta su consultorio y rechazó numerosas oportunidades para trasladarse a clínicas más lucrativas.

El dinero escondido entre las recetas

Uno de los gestos que más conmovió a quienes lo conocieron era su forma de ayudar a los pacientes que no podían costear los medicamentos.

En lugar de entregarles el dinero directamente, Mashally deslizaba discretamente algunos billetes entre las hojas de la receta médica. De esa forma evitaba avergonzarlos y permitía que descubrieran la ayuda recién cuando llegaban a la farmacia.

Ese acto de solidaridad se convirtió en una de las historias más recordadas sobre su vida y contribuyó a cimentar la enorme admiración que despertó entre sus pacientes.

Vendió un automóvil para seguir ayudando

Su historia trascendió las fronteras de Egipto. Al conocer su labor, un empresario del Golfo Pérsico decidió regalarle un automóvil y cerca de 20.000 dólares como reconocimiento.

Tiempo después se supo que Mashally había vendido el vehículo y destinó tanto el dinero recibido como el obtenido por la venta a comprar equipos médicos, medicamentos y mejorar la atención de sus pacientes. Incluso rechazó otras grandes donaciones, argumentando que esos recursos debían llegar directamente a las familias más necesitadas.

Un legado que sigue inspirando

Mohamed Mashally falleció el 28 de julio de 2020, a los 76 años, tras sufrir un colapso circulatorio. Su muerte provocó una masiva despedida en Egipto y homenajes de autoridades, organizaciones y miles de ciudadanos que reconocieron su ejemplo de humanidad y servicio.

No dejó una gran fortuna material. Su mayor legado fue demostrar que la medicina también puede ejercerse desde la empatía, la humildad y el compromiso con quienes más lo necesitan.

Una frase resume la filosofía que guió toda su vida:

“Primero sé una buena persona; después, un buen médico.”