Histórico: los Testigos de Jehová permitirán las donaciones y transfusiones de sangre

Los Testigos de Jehová anunciaron el cambio más importante en la doctrina de la iglesia fundada en 1931. A partir de la semana pasada, los fieles que profesan la religión pueden donar su propia sangre y recibir transfusiones de otras personas bajo decisión individual.

La medida modifica la estricta prohibición del uso de sangre en tratamientos médicos que la organización mantenía desde hace décadas.

Qué cambia exactamente

El Cuerpo Gobernante, máximo órgano de dirección de los Testigos de Jehová con sede en Estados Unidos, detalló que la actualización mantiene el rechazo a la “sangre completa”. Sin embargo, ahora sí permitirá transfusiones de sus principales componentes: glóbulos rojos, glóbulos blancos, plasma o plaquetas, sin que esta decisión implique una contravención de las normas.

El anuncio se realizó el 18 de septiembre mediante la llamada “Actualización del órgano rector de 2026”, el sexto comunicado del año emitido por el Cuerpo Gobernante.

“La medicina moderna comprobó que los tratamientos y las transfusiones son eficaces y evitan riesgos. Estos avances hicieron surgir muchas preguntas sobre cómo aplicar los principios bíblicos en diferentes situaciones”, explicó Geoffrey Jackson, miembro del Cuerpo Gobernante, en el comunicado.

Una decisión que se veía venir desde marzo

El último antecedente de este estilo databa de marzo de este año, cuando la cúpula de los Testigos de Jehová anunció la habilitación de la realización de autotransfusiones de sangre antes de cirugías o intervenciones.

“Los cristianos no estamos bajo la ley mosaica, pero sí seguimos el mandato de abstención. Por lo tanto, cada cristiano debe tomar su propia decisión sobre cómo se usará su propia sangre”, explicaron entonces.

La diferencia con la actualización de septiembre es que ese mismo principio aplica ahora para los cuatro componentes de la sangre completa que procedan de un tercero.

“Cada cristiano debe tomar su propia decisión”

De esta forma, cada fiel podrá decidir si se somete a los tratamientos que requiera. “Cada cristiano debe tomar su propia decisión sobre cómo usar estos componentes en procedimientos quirúrgicos. También, cada uno decidirá si donará componentes de su propia sangre”, añadieron desde el Cuerpo Gobernante.

“El Cuerpo Gobernante sigue pensando que es un tema muy serio, pero como la Biblia no habla concretamente de los productos que se encuentran en la sangre, el Cuerpo dice que no está autorizado a ir más allá de lo que está escrito”, ratificaron.

Una prohibición que regía desde 1945

Este cambio implicó una importante modificación en la postura sobre esta imposición aplicada en 1945 a partir de una interpretación de un pasaje bíblico del Nuevo Testamento (Hechos 15:28-29) que instaba a los fieles a “abstenerse de la sangre”.

Bajo esa interpretación, la organización consideraba que introducir sangre ajena al organismo mediante una transfusión violaba esa ley divina. Muchos fieles llegaron incluso a morir o dejar fallecer a familiares antes que aceptar una transfusión, y en 1961 se impuso la expulsión a quienes aceptaran componentes externos.

Una de las doctrinas más criticadas

La negativa a recibir transfusiones de sangre siempre fue uno de los aspectos más criticados de esta doctrina. El año pasado, en la provincia argentina de Neuquén, un juez de familia falló a favor de intervenir quirúrgicamente a un bebé recién nacido pese a la oposición de sus padres por motivos religiosos. La resolución se basó en el principio de interés superior del niño, que prioriza el derecho a la vida y a la salud.

El llamado a la conciencia individual

“Cada uno debe orar y pensar con cuidado en todo lo que está envuelto antes de tomar una decisión. Si se toma este asunto a la ligera, podría dañar su conciencia y su valiosa amistad con Jehová”, advirtieron desde el Cuerpo Gobernante.

También señalaron: “Puede que algunos rechacen todos esos productos porque consideran que aceptar cualquier parte de la sangre está mal. Puede que otros acepten algunos de estos productos porque representan un porcentaje pequeño de la sangre completa. Sea cual sea el caso, la congregación no debe intervenir en esa decisión y ningún cristiano debe juzgar lo que decida otro”.

Fuente: Emol.com / La Nación, GDA.