En la Amazonía, científicos identificaron un hongo capaz de degradar uno de los plásticos más resistentes incluso sin oxígeno. El hallazgo podría transformar la forma en que se gestionan los residuos, aunque su aplicación a gran escala todavía enfrenta desafíos. Entre la innovación y los límites de la tecnología, la naturaleza vuelve a aparecer como parte de la solución.
Publicado el 07.07.2025
En un contexto global atravesado por la acumulación masiva de residuos plásticos, la ciencia sigue buscando soluciones que permitan revertir un problema que parece crecer más rápido que las respuestas. Entre esas búsquedas, un hallazgo en la selva amazónica volvió a captar la atención de la comunidad científica: un hongo capaz de alimentarse de plástico, incluso en condiciones donde otros organismos no podrían sobrevivir.
Se trata de Pestalotiopsis microspora, un microorganismo con una capacidad poco común: degradar poliuretano, uno de los plásticos más resistentes y difíciles de eliminar. Lo más sorprendente es que puede hacerlo en ambientes sin oxígeno, como los que predominan en las capas más profundas de los vertederos.
Aunque la especie había sido registrada hace más de un siglo, fue recién en las últimas décadas cuando se comprendió el verdadero alcance de sus capacidades. Investigaciones más recientes permitieron identificar que este hongo posee enzimas específicas capaces de descomponer las largas cadenas del poliuretano.
En términos simples, lo que hace es fragmentar el plástico en compuestos más pequeños que luego puede utilizar como fuente de energía. Este proceso, que en condiciones naturales puede tardar décadas o incluso siglos, podría acelerarse gracias a mecanismos biológicos.