La economía chilena cerró el segundo trimestre de 2026 con una contracción de 0,2% respecto del mismo período del año anterior, informó este martes el Banco Central.
El organismo además corrigió el dato de enero-marzo, que pasó de una caída de 0,5% a una de 0,3%. Con esa revisión, el país encadena dos trimestres consecutivos de variaciones interanuales negativas y queda en recesión técnica.
La lectura, sin embargo, depende del criterio que se use. En la serie desestacionalizada, que compara cada trimestre con el inmediatamente anterior, el PIB bajó 0,3% entre enero y marzo y luego no registró variación. Por esa vía no se completan dos caídas seguidas, y de ahí que el concepto genere debate entre economistas.
El resultado tampoco coincidió con lo que anticipaba el mercado. Tras el Imacec de junio, que había crecido 2,4%, se proyectaba una expansión cercana al 0,1% para el trimestre. El Banco Central ajustó esa estimación en tres décimas y atribuyó el cambio a la actualización de indicadores de coyuntura.
La corrección deja mal parado al ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, quien a comienzos de agosto había asegurado que las cifras permitían descartar una recesión técnica.
La minería, otra vez el freno
El sector retrocedió 6,4% y sumó su cuarto trimestre consecutivo a la baja. El Banco Central lo explicó por menores leyes del mineral y mantenciones en grandes yacimientos, aunque destacó un mejor desempeño en litio, oro y plata.
Todo esto ocurre en pleno ciclo alto del cobre. El lunes el metal tocó un máximo histórico cercano a los US$6,74 la libra en Londres, lo que deja en evidencia que el obstáculo para Chile hoy no es el precio sino la capacidad de producir.
La construcción cayó 3,2%, afectada por el término de obras de ingeniería como proyectos mineros y plantas desalinizadoras. También bajaron la pesca (-5,9%), el transporte (-0,6%) y la industria manufacturera (-0,3%).
En la vereda opuesta, los servicios financieros crecieron 3,1%, mientras comercio y servicios personales avanzaron 2,4% cada uno. El PIB no minero subió 0,7%, señal de que la debilidad sigue concentrada en los recursos naturales.
Consumo aguanta, inversión no
El gasto de los hogares creció 1,2%, impulsado por salud y turismo, mientras el consumo del Gobierno avanzó 1,8%.
La inversión, en cambio, no despega. La formación bruta de capital cayó 3,9% y la formación bruta de capital fijo quedó en 0%: lo que perdió la construcción lo compensó un alza de 3,7% en maquinaria y equipos.
Por el lado externo, las exportaciones bajaron 2,1% por menores envíos de cobre y las importaciones cedieron 1,6%. Pese a todo, el ingreso nacional bruto disponible real subió 1,3%, favorecido por mejores términos de intercambio.
El Gobierno mantiene su proyección de crecimiento para el año y apuesta a una segunda mitad más dinámica. Los datos, sin embargo, muestran una economía que llega al segundo semestre con minería y construcción golpeadas, exportaciones en retroceso y una inversión que todavía no reacciona.