De acuerdo con un informe agroclimático, durante los próximos días se registrará la etapa de mayor intensidad del evento, con precipitaciones acumuladas que podrían alcanzar 804 milímetros en algunos sectores de la cordillera.
El análisis advierte que el principal factor de preocupación ya no será únicamente la cantidad de lluvia, sino la combinación de precipitaciones intensas con una isoterma cero elevada, fenómeno que acelera el derretimiento de la nieve acumulada en la cordillera.
Esta situación podría provocar un aumento significativo en los caudales de ríos y esteros, incrementando el riesgo de desbordes, inundaciones, remociones en masa y aludes en sectores precordilleranos y cordilleranos. Las autoridades mantienen un monitoreo permanente de las cuencas y llaman a la población a mantenerse informada ante posibles cambios en las alertas preventivas.
El informe identifica al jueves 30 de julio como la jornada más compleja del episodio, con precipitaciones que podrían llegar hasta 143 milímetros en solo 24 horas en algunos sectores de la región.
El escenario se suma a un invierno marcado por una seguidilla de sistemas frontales que han provocado crecidas de ríos, anegamientos y diversas alertas en el centro-sur del país. En Biobío ya se han decretado alertas por desbordes de cauces y se mantiene el monitoreo en zonas de mayor vulnerabilidad.
Las autoridades recomiendan evitar desplazamientos innecesarios durante los períodos de lluvia más intensa, mantenerse alejados de cauces de ríos y quebradas, no cruzar zonas inundadas y seguir únicamente la información emitida por organismos oficiales.