Con apenas 16 años, Magdalena Leyton, estudiante de 2° Medio del Liceo 6 Teresa Prats, encabeza una innovadora investigación biotecnológica que busca reducir la contaminación de las aguas residuales utilizando bacterias provenientes de la Antártica capaces de degradar fármacos como la sertralina, uno de los antidepresivos más consumidos en Chile.
La iniciativa surge en un contexto donde el consumo de antidepresivos continúa en aumento. De acuerdo con cifras de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), el uso de estos medicamentos en Chile se ha duplicado desde 2015, alcanzando las 94,3 dosis diarias por cada mil habitantes. Parte de estos compuestos no son metabolizados por el organismo y terminan llegando a las plantas de tratamiento y, posteriormente, a los cuerpos de agua.
Frente a esta problemática, Magdalena, junto a su profesora de Biología, Katherine González, y el Laboratorio de Compuestos Bioactivos y Microbiología Molecular de la Universidad Autónoma, desarrolla una alternativa basada en microorganismos adaptados a las extremas condiciones del territorio antártico.
“La bacteria encontrada en la Antártica se alimenta principalmente de carbono, elemento que forma parte de la estructura química de la sertralina. Esto permite que utilice el medicamento como fuente de energía y lo degrade de forma natural”, explicó la joven investigadora.
Un biofiltro para descontaminar el agua
El equipo trabaja actualmente en el desarrollo del Biocharge, un biofiltro diseñado para albergar estas bacterias y permitir que las aguas residuales pasen a través del sistema, eliminando los residuos farmacológicos antes de que lleguen al medio ambiente.
Según Magdalena, este avance podría tener importantes aplicaciones para la reutilización del agua.
“Si logramos limpiar las aguas residuales contaminadas, este recurso podría reutilizarse en actividades como la minería o el riego agrícola”, señaló.
Ciencia desde las aulas
La investigación nació gracias a la colaboración entre el Liceo 6 Teresa Prats y la Universidad Autónoma, con el apoyo del profesor asesor Sebastián Lagos.
Además de liderar este proyecto, Magdalena es presidenta del Club de Ciencias de su establecimiento y Consejera Regional del Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación.
La estudiante asegura que espera seguir vinculada al mundo científico y proyecta estudiar Medicina una vez finalice la enseñanza media.
“La ciencia también tiene que tener un lugar en las escuelas. Las escuelas forman el futuro y, si la ciencia las acompaña, ese futuro puede ser mucho más grande”, concluyó.