Buscan declarar Monumento Nacional las galerías submarinas de las minas de carbón de Lota

La iniciativa busca declarar Monumento Histórico una excepcional red minera que se interna hasta cinco kilómetros bajo el océano. Con ello se busca reconocer la memoria de los trabajadores y sus familias como las huellas de una economía basada en el carbón, convirtiendo a Lota en un lugar desde donde reflexionar sobre la crisis climática y exigir una transición global justa desde los combustibles fósiles.

Los túneles submarinos de las minas de Lota podrían convertirse en Monumento Histórico. El pasado 29 de julio, la Mesa Ciudadana de Patrimonio, Cultura y Turismo de Lota, la Asociación Ciudadana de Patrimonio Cultural y Turístico de Lota y el arquitecto Patricio Mora presentaron ante el Consejo de Monumentos Nacionales la solicitud para declarar Monumento Nacional al conjunto de túneles y galerías submarinas del Golfo de Arauco.

La propuesta busca proteger cerca de 42 hectáreas bajo el mar, vinculadas al Complejo Minero de Lota. Para respaldarla, los solicitantes elaboraron un expediente de más de 80 páginas con fotografías, planos y testimonios.

Lota es la comuna con más monumentos nacionales del país fuera de Santiago. Entre ellos están el Parque Isidora Cousiño, el Chiflón del Diablo, el sector Chambeque y la zona típica de Lota Alto, además de los archivos de ENACAR, incorporados en 2021.

Durante cerca de un siglo y medio, miles de trabajadores descendieron bajo la tierra y el océano para extraer el carbón que alimentó parte importante de la industrialización chilena. Bajo el Golfo de Arauco llegó a desarrollarse una infraestructura minera excepcional en América Latina, con galerías que se internaron hasta cinco kilómetros desde la costa y alcanzaron cientos de metros de profundidad.

Hoy ese territorio prácticamente invisible quiere contar una historia distinta. La declaratoria no apunta solo a poner en valor una proeza de la ingeniería minera.

Plano de ubicación de los túneles y galerías submarinas bajo el océano Pacífico, con sus respectivos piques de acceso. Fuente: ENACAR. Imagen cedida por Patricio Mora.

La solicitud busca visibilizar las vidas de quienes extrajeron el carbón, el trabajo infantil, los accidentes, las muertes y enfermedades laborales, y la exclusión histórica de las mujeres de las faenas subterráneas en una sociedad minera marcada por profundas desigualdades.

Mientras miles de familias obreras enfrentaban duras condiciones de vida y trabajo, la explotación carbonífera contribuyó a consolidar la fortuna de la familia Cousiño, encabezada por Isidora Goyenechea, considerada una de las mujeres más ricas del mundo hacia fines del siglo XIX.

El carbón que salió de estas minas permitió producir energía, mover industrias y transformar ciudades. Pero su historia forma parte, al mismo tiempo, de un modelo global de desarrollo construido sobre la extracción y quema masiva de combustibles fósiles que terminó alterando el clima del planeta.

Por eso la iniciativa no busca responsabilizar a los mineros. Al contrario, fueron ellos y sus familias quienes asumieron una parte sustantiva de los costos humanos de esa economía. La propuesta invita a desplazar la mirada desde quienes trabajaron bajo tierra hacia las estructuras económicas y políticas que hicieron de los combustibles fósiles una de las bases de la industrialización moderna.

Del carbón de Lota a una emergencia planetaria

La solicitud adquiere especial actualidad frente a las nuevas advertencias científicas sobre la crisis climática.

El 2 de septiembre, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) advirtió que el planeta se encamina a superar los 1,5 °C de calentamiento global, probablemente durante los próximos años. Por encima de ese límite, cada fracción adicional de temperatura incrementa los impactos climáticos y el riesgo de alcanzar puntos de inflexión potencialmente irreversibles, como la desestabilización de grandes capas de hielo, la degradación de la Amazonía o alteraciones en la circulación del océano Atlántico.

La advertencia pone una urgencia nueva sobre lugares como Lota. Conservar el patrimonio industrial ya no significa únicamente recordar cómo se construyó el mundo moderno, sino también preguntarse por sus consecuencias.

“Queremos que Lota se convierta en el primer lugar patrimonial del mundo que reconozca explícitamente su vínculo con el cambio climático. Los sitios de Patrimonio Mundial asociados a la industria del carbón en países como Alemania, Bélgica, Reino Unido, Japón, Indonesia y Francia no incorporan explícitamente su contribución histórica a la crisis climática. No para quedarnos en el pasado, sino para aprender de él y demostrar que desde la cultura y el patrimonio también podemos impulsar la acción climática. Durante más de un siglo, desde estas minas salió carbón que contribuyó al desarrollo industrial del país; hoy, desde ese mismo lugar, queremos hacer un llamado al mundo a acelerar una transición justa, dejar atrás los combustibles fósiles y construir un futuro que cuide la vida”, señala Patricio Mora, arquitecto e integrante del grupo que presentó la solicitud de declaratoria.

Un mensaje desde el sur del mundo

Durante cerca de 150 años, desde Lota se extrajeron alrededor de 60 millones de toneladas de carbón, un volumen equivalente a más de 43 cerros Santa Lucía. Una cifra enorme para la historia y el territorio de Lota, pero pequeña frente a la escala que alcanzó la explotación de carbón en potencias como China, Estados Unidos o India. Precisamente por ese contraste, la iniciativa busca proyectar el significado de estos túneles más allá de las fronteras de Chile. Desde una antigua ciudad minera del sur del mundo, reconocer las huellas de la economía fósil y hacer un llamado global a acelerar una transición justa frente a la crisis climática.

Plano de ubicación de los túneles y galerías submarinas bajo el océano Pacífico, con sus respectivos piques de acceso. Fuente: ENACAR. Imagen cedida por Patricio Mora.

En lugar de convertir las ruinas industriales únicamente en monumentos al progreso tecnológico, la propuesta plantea que también puedan transformarse en espacios para comprender sus contradicciones y aprender de ellas.

El llamado adquiere especial relevancia mientras grandes economías continúan dependiendo fuertemente de los combustibles fósiles y las emisiones mundiales siguen en niveles incompatibles con los objetivos climáticos internacionales.

Desde una antigua ciudad carbonífera latinoamericana, la propuesta busca que Lota sea un referente mundial para repensar el patrimonio industrial. No solo como nostalgia del pasado, sino como espacios para reconocer sus impactos, aprender de ellos y movilizar acción climática. Desde Chile al mundo, el mensaje es claro: debemos transformar nuestra relación con los combustibles fósiles para construir un futuro que cuide la vida.

Quienes deseen apoyar la declaratoria pueden hacerlo a través de este formulario.