Alejandro Aravena:La historia del arquitecto chileno que liberó sus planos para la construcción de viviendas sociales

Alejandro Aravena liberó planos de vivienda social tras convertirse en el arquitecto chileno con mayor reconocimiento internacional. En 2016 recibió el Premio Pritzker, considerado el “Nobel de la Arquitectura”, por su trabajo enfocado principalmente en el desarrollo de viviendas sociales y proyectos urbanos.

La “Casa Incremental”: la mitad de una buena casa

Uno de sus trabajos más reconocidos es la “Casa Incremental”, una propuesta de vivienda social que se entrega parcialmente construida, como si fuera “la mitad” de una casa. La idea es que sus habitantes puedan completar y ampliar posteriormente los espacios de acuerdo con sus necesidades, posibilidades y preferencias.

El concepto nació en 2004, cuando el gobierno chileno le encargó a Aravena y su equipo en ELEMENTAL un desafío que parecía imposible: 93 familias llevaban tres décadas viviendo de forma irregular en un terreno del centro de Iquique, y el presupuesto disponible era de apenas US$7.500 por familia, monto que debía cubrir el terreno, la infraestructura y la construcción. Con esa restricción nació Quinta Monroy, el proyecto que dio origen al modelo de vivienda incremental, hoy replicado en decenas de proyectos a lo largo de Chile y América Latina. The Guardian llegó a ubicar esta obra en el puesto 11 de su listado de la mejor arquitectura del siglo XXI, por sobre construcciones como el Estadio Nacional de Beijing.

Planos gratis para el mundo

Tras recibir el prestigioso galardón, Aravena decidió dar un paso poco habitual: liberó gratuitamente los planos de cuatro de sus diseños de vivienda social -Quinta Monroy, Lo Barnechea, Villa Verde y un proyecto desarrollado en Monterrey, México-, lo que permitió que cualquier persona pudiera descargarlos y utilizarlos como referencia para desarrollar este tipo de proyectos.

El anuncio se hizo en una conferencia de prensa en la sede de Naciones Unidas en Nueva York, un día después de la ceremonia de entrega del Pritzker. Los archivos, en formato AutoCAD, incluyen plantas, cortes, elevaciones y detalles constructivos completos. “Ahí los tienen. Los archivos y planos. Una razón menos por la que decir que no es posible”, señaló Aravena en esa instancia, apuntando directamente a gobiernos y desarrolladores que suelen argumentar que la vivienda social bien diseñada resulta “demasiado cara”.

Desde ELEMENTAL explicaron el sentido del gesto: “Aquí encontrarán 4 ejemplos, con cuatro diseños distintos que persiguen los mismos objetivos y principios. Desde ahora son conocimiento público, un código abierto que esperamos pueda descartar una excusa más para que los mercados y los gobiernos no avancen en esta dirección frente al desafío de la urbanización masiva y acelerada”.

La reconstrucción de Constitución

Uno de los grandes desafíos de su carrera fue la reconstrucción de Constitución, ciudad gravemente afectada por el terremoto y tsunami de 2010, que dejó cerca de 525 muertos en todo Chile. El arquitecto impulsó un proceso en el que la participación de los habitantes tuvo un papel fundamental, recogiendo sus principales preocupaciones para definir las prioridades de la reconstrucción. A diferencia de otros procesos de reconstrucción, Aravena no llegó con planos prediseñados: llegó primero a escuchar.

La comunidad puso sobre la mesa problemas cotidianos como las inundaciones, la falta de áreas verdes, el difícil acceso al río y las malas condiciones de calles y rutas. Frente al riesgo de futuros tsunamis, el proyecto también contempló la creación de un bosque entre el mar y la ciudad, pensado como una barrera natural capaz de disipar -en lugar de resistir- la energía de un eventual maremoto.

La arquitectura como herramienta contra la desigualdad

Para Aravena, la arquitectura no se limita a diseñar edificios, sino que puede convertirse en una herramienta para enfrentar problemas sociales. Su visión apunta a que una mejor planificación urbana, mediante proyectos de vivienda, infraestructura, transporte y espacios públicos, puede contribuir a reducir las desigualdades y mejorar la calidad de vida.

En ese sentido, el arquitecto ha planteado que la desigualdad social también puede traducirse en problemas de seguridad y convivencia, debido a la distancia entre distintos sectores de la población. “La creciente distancia entre pobres y ricos provoca resentimiento y rabia y, por tanto, inseguridad. La ciudad refleja de modo brutal esas diferencias en su espacio”, ha señalado el arquitecto en distintas entrevistas, insistiendo en que mejorar la calidad urbanística es, en el fondo, una forma de mejorar la convivencia social.